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Nueva planta potabilizadora de la Mina del Hidropneumático en Reus. Infraestructura clave para garantizar el suministro de agua potable y mejorar la eficiencia del sistema de abastecimiento local.
Desde esta semana, Reus cuenta con una nueva planta potabilizadora situada en el parque del Lliscament, junto a las piscinas municipales. Esta instalación recibe agua proveniente de la mina del barrio Fortuny para su tratamiento y posterior consumo como agua de boca. Paralelamente, se trabaja en el despliegue de una red de distribución de agua no potable —procedente del mismo manantial— destinada al riego de zonas verdes, como el parque de los Capellans, y a los servicios de limpieza viaria. El proyecto ha contado con un presupuesto de 500.000 euros (sin IVA), de los cuales 218.000 han sido subvencionados por la Agencia Catalana del Agua.
La nueva planta, presentada este jueves, utiliza la técnica de ósmosis inversa para eliminar nitratos, además de pasar por diversos filtros y procesos de cloración. Según Daniel Rubio, concejal responsable de Aigües de Reus, en condiciones hídricas óptimas la ciudad ganará 250.000 metros cúbicos de agua potable anuales (equivalente al consumo diario de unas 7.000 personas), además de recuperar 80.000 metros cúbicos de agua no potable. Asimismo, la instalación destaca por su sostenibilidad, ya que cuenta con placas solares fotovoltaicas que le otorgan una autosuficiencia energética casi total.
El agua tratada también tendrá otros usos, como el llenado y mantenimiento de las piscinas municipales. Además, cuando las piscinas se vacíen, el agua podrá utilizarse para recargar el acuífero de la mina, evitando así su vertido al alcantarillado. El complejo dispone, además, de un depósito para recoger el agua de lluvia que cae sobre las pistas del parque del Lliscament.
Con la puesta en marcha de este servicio de aprovechamiento de agua de «kilómetro cero» (procedente de pozos y minas), el Ayuntamiento busca diversificar sus fuentes y reducir la dependencia total del Consorcio de Aguas de Tarragona y de los pantanos. «Hace dos años que en Reus no tomamos agua de los embalses», ha señalado la alcaldesa Sandra Guaita. La regidora ha subrayado que, aunque la ciudadanía hace un consumo responsable, la actual emergencia climática obliga a buscar alternativas ante el aumento constante de las necesidades hídricas de la ciudad.





